De manera remota, el Departamento de Ciencias Biológicas, junto a integrantes del Laboratorio de Servicio de Análisis de Propóleos (LASAP), llevó a cabo la ponencia “Apicultura en México”, impartida por el maestro Guillermo Dolores Mijangos, académico de la Universidad Autónoma de Chapingo, en la cual trató un tema de gran relevancia socioeconómica y ecológica para el país.
En esta ocasión, el expositor se enfocó en la especie Apis mellifera, explicando que, aunque existen más de 20 mil especies de abejas, ésta es la más conocida y estudiada, porque predomina a nivel mundial al ser uno de los principales polinizadores.
Si bien, algunas plantas se autopolinizan, casi el 90% de las plantas con flores requieren polinización, y el 75% de los cultivos alimentarios dependen de polinizadores, entre ellos: abejas, mariposas, colibríes y diversos insectos. El otro 25% depende de variables ambientales.
Sin embargo, factores como la sobreexplotación de recursos, la introducción de especies no nativas en plantaciones comerciales y el uso de agroquímicos, así como los cultivos transgénicos han alterado el ecosistema, provocando la ruptura de cadenas tróficas y problemas de polinización.
En relación con lo anterior, el maestro Dolores refirió que diversas asociaciones de apicultores buscan regular dichos factores, ya que alrededor de 43 mil productores y aproximadamente dos mil millones de colmenas dependen de esta actividad, principalmente en el sureste de la república.
También, ahondó en la producción nacional de miel. Destacó que, de acuerdo con datos registrados entre el 2014 y el 2021, México produce en promedio 59 mil toneladas al año, lo que lo coloca como el octavo productor y el tercer exportador a nivel mundial. “Aun cuando su producción es alta su consumo interno es bajo, por el desconocimiento de sus propiedades nutricionales y el costo”, aseguró.
Para concluir, el investigador presentó otros datos que ayudaron a la comprensión del contexto apícola mexicano.
- Debido a la inmensa biodiversidad y las zonas climáticas del país, existe una variedad de mieles con características únicas, en su color, composición y sabor.
- La región peninsular, que aporta el 32.4% de la producción nacional, tiene mieles identificables por su origen botánico de especies locales como el tajonal y el dzidzilché, que se caracterizan por su olor florar y acaramelado.
- En el norte, comúnmente la miel de mezquite tiene notas sutiles a madera y cítricos.
- En la región de la Costa del Pacífico se producen mieles multiflorales y de floración específica como el mangle, de colores ámbar, vino y negro, con un ligero sabor salado por su proximidad al mar.
- En cuanto a la segmentación del mercado de miel, se puede dar de acuerdo con el tipo de floración, canales de distribución y aplicaciones, ya sea para uso farmacéutico, alimentos y cosméticos, entre otros.