Para honrar el esfuerzo del personal académico que recientemente fue acreedor al reconocimiento por el “Mérito Universitario”, autoridades encabezadas por el doctor David Quintanar Guerrero, director de la Facultad, presidieron una ceremonia en la que se entregaron las medallas correspondientes por 25 y 35 años de labor docente.
La primera en tomar la palabra en este importante acto fue la química Bertha Guadalupe Rodríguez Sámano, secretaria general de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (AAPAUNAM), quien agradeció el compromiso de los profesores que han dedicado una parte significativa de su vida profesional a la enseñanza y la formación de estudiantes.
“Sigamos cumpliendo los objetivos sustantivos de la Universidad: docencia, investigación y difusión de la cultura, en esta Facultad que fue pionera del extensionismo de la UNAM, es nuestra obligación, esta casa de estudios lo merece y nosotros también”, expresó la funcionaria.
Por su parte, el doctor Quintanar recordó que dar clases es un proceso fuerte que requiere dedicación, vocación y habilidades para ir más allá de la transmisión de conocimientos. “Es enfrentarse a la actualización constante, reflexión, adaptarnos, enfrentar desafíos, es una práctica dinámica y compleja, por eso aplaudo su esfuerzo”, les dijo a los galardonados.
De igual manera recordó que las Facultades de Estudios Superiores forman, al menos, el 45 % de egresados de la UNAM. “Hacemos una labor noble, no solo formamos recursos humanos, sino que enviamos individuos de bien, con principios sólidos y orgullosos de su alma mater, gracias por eso”, concluyó.
Tras este mensaje, uno a uno de los docentes fue nombrado para recibir su medalla. Entre la emoción y el júbilo, los aplausos acompañaron su recorrido por el Aula Magna, mientras cargados de orgullo mostraban una sonrisa en el rostro.
La siguiente en tomar la palabra fue doctora María de los Ángeles Cornejo Villegas, en representación de los condecorados, quien en su discurso reforzó la idea de que la formación de generaciones universitarias recae en el crecimiento de la Facultad y que la enseñanza es una poderosa manera de transformar el mundo.
“Una vocación genuina es esencial para lograr un aprendizaje integral en los estudiantes. Nuestra misión es que cada día se reinventen y sean mejores ciudadanos, útiles a la sociedad, comprometidos con su entorno, respetando las diferentes formas de pensamiento”, afirmó.
Antes de concluir consideró que un verdadero profesor no se mide únicamente por el conocimiento que logra transmitir, sino por inspirar pasión, motivaciones, entusiasmo y empoderamiento en las y los estudiantes.
María Dolores Elizondo Alvarado