Investigadora propone el hidroacondicionamiento como alternativa para frenar la extinción de la biznaga de acitrón
En el año 2015, la doctora María del Rocío Azcárraga Rosette, académica responsable del Laboratorio de Botánica en la FES Cuautitlán, visitó Tolimán, Querétaro para desarrollar una práctica de campo. Ahí recorrió los mercados locales donde abundaba la comercialización de acitrón, obtenido del Ferocactus histrix, uno de los cactus más buscados en México para la elaboración de confituras, el cual está listado como especie en peligro de extinción desde 2010.
Algunos usos del acitrón en la gastronomía mexicana
- Dulce cristalizado para adornar las Roscas de reyes, el pavo de navidad y los tamales de dulce
- Componente clave en la preparación de chiles en nogada
- Dulce de biznaga
- Semillas en nieves y paletas heladas
- Diversos guisados y ensaladas
Fuente: Ferocatus histrix (DC.) G.E. Linds “Guamiche” una alternativa para frenar su extinción, doctora María del Rocío Azcárraga.
De acuerdo con la investigadora, su interés por la etnobotánica del mercado la llevó a preguntarse qué sucedía con las poblaciones de esta especie, también conocida como Biznaga Barril de Acitrón, pues al ser tan utilizada requiere un manejo controlado debido a que su crecimiento es sumamente lento. No obstante, descubrió que la planta no se reproducía en el campo debido a que no se dejaban las suficientes semillas para su conservación.
Según informes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), las cactáceas son uno de los grupos más amenazados del reino vegetal, aproximadamente el 38 % de las cactáceas presentan problemas de conservación y el 11 % se encuentran en peligro de extinción.
Un esfuerzo por conservar la biodiversidad
Este proyecto se desprende de los trabajos de investigación realizados por la doctora en el área de etnobotánica, cuyo objetivo es brindar una alternativa para la germinación in-vitro y el establecimiento de la plántula del Ferocactus histrix, una especie que se ha visto severamente afectada en los últimos años por la sobreexplotación humana.
“Cuando este cactus alcanza su madurez es capaz de producir miles de semillas, el problema es que tarda en crecer hasta 300 años. A pesar de esto, en las comunidades se sacrifica la planta para su consumo y los frutos se colectan para la venta de sus semillas. De ahí la importancia de potenciar su porcentaje e índice de velocidad de germinación, así como su establecimiento”, explicó la doctora Azcárraga.
Para comenzar con esta iniciativa, la universitaria realizó pruebas con distintos tratamientos, concluyendo que el hidroacondicionamiento fue la mejor estrategia para propagar dicha especie, ya que manifestó más respuestas positivas, como buen porcentaje de germinación en un corto tiempo.
Esta metodología propuesta por fisiólogos consiste en la colocación de las semillas en agua y la posterior aplicación de oxígeno por medio de una bomba de aire.
Como parte de este trabajo, la investigadora probó a diferentes temperaturas y llevó a cabo diversos esquemas de análisis. De éstos, el mejor resultado obtenido fue el hidroacondicionamiento por 24 horas a 25 grados centígrados, del cual se obtuvo una germinación de entre 60 % y 65 %, lo que puede considerarse sumamente viable.
Una vez obtenida la germinación óptima de las semillas, las cuales fueron más de 1, 500, testeó distintos sustratos a base de rocas y materia orgánica. “Las semillas a las que aplicó el tratamiento se colocaron con tezontle, tepojal y lombricomposta”, explicó la investigadora.
Por año y medio, la doctora Azcárraga, junto con sus servidores sociales y algunos tesistas, registró el diámetro, longitud, número de areolas y la viabilidad de las plántulas, que más tarde fueron entregadas al Jardín Botánico de la Facultad, que está encargado de continuar con los cuidados de estas 1, 500 plantas.
Preservación y equilibrio
El 24 de julio de 2025 se alcanzó la fecha límite en que la humanidad ha consumido todos los recursos que el planeta pueda regenerar en un año. Esto significa que durante los meses restantes del año se ha operado en “déficit ecológico”, así lo afirmó el Pacto Global Red Colombia y la Global Footprint Network.
Además, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se estima que un millón de las ocho millones de especies de flora y fauna del mundo están en peligro de extinción.
En 2023, los costos totales por agotamiento y degradación ambiental ascendieron a 1.3 billones de pesos, lo que equivale al 4.2 del Producto Interno Bruto Nacional, según reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Ante un panorama como éste, la iniciativa de la doctora Azcárraga ofrece una nueva visión a problemas cotidianos. Además, es la muestra de que la curiosidad y el trabajo firme pueden dar resultados significativos para preservar los recursos que no se procuran ni valoran.
En entrevista, la investigadora señaló que desde el siglo pasado la ideología de la sociedad ha cambiado y se ha reemplazado por una idea de consumo y desecho. “Mientras más se desarrollan las ciudades, más se desconoce lo que hay en el campo, sumado a que la falta de apoyo sistemático agrava la situación”, recalcó la universitaria.
El trabajo de la investigadora de la FES Cuautitlán aumenta el porcentaje e índice de velocidad de germinación de la semilla de Ferocactus histrix, cuya plántula mostró mayor desarrollo en cuanto a diámetro y longitud del tallo, así como al número de areolas, en un sustrato que favorece su crecimiento. Asimismo, coadyuva a los esfuerzos de la Procuraduría Federal de Protección al ambiente (Profepa), que desde el 2021 prohibió la extracción, venta y consumo de acitrón.
Vale la pena señalar que estudios como éste son importantes porque contribuyen a conocer la biología reproductiva de especies en riesgo y brindan especímenes a jardines botánicos para incrementar sus colecciones “in situ”. Al mismo tiempo, representan una oportunidad de compra para los coleccionistas, quienes podrían adquirir la especie de forma regulada, aminorando la extracción de la biznaga en su lugar de origen.
Por otro lado, favorecen la creación de programas de reintroducción de especies a sus ecosistemas, en este caso para preservar la Biznaga Barril de Acitrón, que ha sido parte de nuestro legado ecosistémico de la época prehispánica.
María Dolores Elizondo Alvarado