Como cada año, la Máxima Casa de Estudios del país convocó a la comunidad universitaria para participar en la realización de la Megaofrenda, que en esta ocasión tuvo como eje temático “Huellas de nuestra historia: Migraciones, exilios, refugio y desplazamiento”, con el objetivo de honrar la memoria de quienes han tenido que abandonar su lugar de origen en busca de una nueva vida.
Al igual que otros años, la FES Cuautitlán fue parte de esta actividad gracias a la participación de los estudiantes de la licenciatura en Diseño y Comunicación Visual (DCV), quienes bajo la coordinación de la doctora Carmen Zapata Flores, académica de esta Facultad, instalaron la ofrenda “Entre rieles y fronteras. Historias migrantes”, en la explanada del Universum.
De acuerdo con los estudiantes del Laboratorio de Diseño Editorial I y III, su trabajo se basó en una representación de “La Bestia”, aquel tren que diariamente transporta inintencionalmente a cientos de migrantes centroamericanos en condiciones extremas, por lo cual son propensos a sufrir accidentes, violencia y otros peligros para llegar a la frontera con Estados Unidos.
Este vagón se transforma en un espacio de memoria, en el que viajan trece calaveras hechas con cartonería, pintadas con café y pigmentos terrosos. Cada una de ellas representa una historia de vida que se distingue por los objetos que portan en sus manos.
“Los personajes que retratamos y quisimos honrar son personas reales de las cuales se tiene testimonio en textos que pudimos revisar, principalmente en “Los migrantes que no importan”, del escritor Óscar Enrique Martínez”, explicó la doctora Zapata.
Otro aspecto que destaca en el altar son los grafitis centrales realizados por Emiliano González, en los que resaltan las palabras “Resistir” y “Existir”, un lema que encapsula la experiencia vital y la lucha por la dignidad de las personas migrantes frente a la adversidad, la discriminación y las políticas de control migratorio.
Las infografías, ilustraciones y el diseño editorial son aspectos que también enriquecen la ofrenda, en estos se muestra un profundo trabajo de reflexión, empatía y ennoblecimiento.
“Cada aspecto fue elaborado con esmero, basado en nuestra capacidad para empatizar y reconocer la migración como un fenómeno social en el que todos tuvimos que sumergirnos al integrarnos a esta actividad”, detalló Fátima Avilés, quien colaboró en la cartonería y otros aspectos creativos.
Tras esta experiencia, los alumnos de la doctora Zapata enfatizaron que la migración es una misión que exige resiliencia, una constante incertidumbre, sacrificios personales y riesgos constantes. Por esa razón, no dudaron en hacer un llamado al respeto, la empatía, a un trato igualitario y a reconocer sus necesidades.
María Dolores Elizondo Alvarado