¡Regresan los guardianes de las parcelas!

Por segunda ocasión, la ingeniera Ana Karen Granados Mayorga, académica de Ingeniería Agrícola, y  el licenciado José Ricardo Carbajal Guevara, secretario de Atención a la Comunidad, presentaron una edición más del tan esperado “Concurso de Espantapájaros”.

Con el propósito de buscar soluciones creativas a un problema ancestral agrícola, esta iniciativa forma parte de una cátedra de investigación liderada por la ingeniera Granados, quien a lo largo del tiempo ha desarrollado una metodología enfocada en favorecer el cultivo del girasol. 

Esta línea actualmente cumple nueve años en la Facultad, en los que se ha estudiado la adaptabilidad y estabilidad productiva de esta planta. Uno de sus principales ejes de acción está encaminado en solucionar la plaga de pájaros, ya que ocasionan grandes pérdidas al alimentarse de las semillas. 

Desde esta premisa, el objetivo del certamen fue contrarrestar el daño del cultivo a través de medios no invasivos y fomentar la participación de los universitarios. En este sentido, el alumnado desplegó todo su ingenio para crear espantapájaros efectivos y originales, los cuales fueron colocados en las parcelas ubicadas a un costado del Hospital de Equinos.

Esta vez, los diseños estuvieron inspirados en videojuegos y películas de terror, entregando personajes con una altura entre 1.20 y 1.80 metros, elaborados con materiales de reúso y con la capacidad de mantenerse de pie, tal como lo estipuló la convocatoria. 

Para garantizar la imparcialidad, los organizadores establecieron una rúbrica con criterios de originalidad, tipos de materiales empleados y eficacia, entre otros, los cuales fueron evaluados por un jurado conformado por las licenciadas Erika Ceja González, Wendy Reyes Mayoral y la doctora María de la Luz Zambrano, quienes tuvieron la difícil misión de seleccionar los mejores trabajos.

La ganadora, Guadalupe Raquel Navarrete Flores, compartió los detalles de “Juanchi”, inspirado en el atuendo de los alumnos de Ingeniería Agrícola, quienes usan camisa de cuadros y sombrero.

Como parte fundamental, la universitaria utilizó una base de cemento para darle estabilidad. Para hacerlo más atractivo y estético, incorporó papel y decoraciones de festividades pasadas, así como varitas de árbol de aguacate, cumpliendo con el uso de materiales reciclados. Incluyó materiales reflectantes para deslumbrar a las aves, como discos y tiras de celofán. Además, de cascabeles, ya que las aves no toleran los sonidos agudos. Objetos que le otorgan dinamismo con el aire.

En el marco de esta celebración, se instaló un escenario para que toda la comunidad pudiera tomarse fotografías, llevarse un recuerdo y apreciar la belleza del campo de girasoles, que se ha convertido en un emblema de la FES Cuautitlán. 

Frida Alondra Guzmán Ortiz

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