Durante conferencia revelan que la procrastinación está asociada con la ansiedad, el perfeccionismo y el miedo al fracaso
La coordinación de Diseño y Comunicación Visual a distancia organizó la conferencia virtual “No es falta de tiempo, es falta de calma: ansiedad y procrastinación”, que estuvo a cargo del licenciado Javier Núñez, docente de la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) e investigador del Instituto Nacional de Cancerología (INCan).
Para comenzar, el ponente definió la procrastinación como la acción de posponer tareas importantes, aun sabiendo que esta acción traerá problemas, pues aseguró que ésta es una forma de evitar lo que nos causa malestar. Por tanto, se relaciona con el manejo de emociones y hábitos.
Ciclo típico del procrastinar
1.-Tarea: aparece- sensación de presión o aburrimiento
2.-Se pospone- alivio momentáneo
3.-Culpa/ansiedad- más evitación
4.-Urgencia final- trabajo rápido, cansancio y estrés
5.-Se refuerza el hábito de posponer
De acuerdo con el especialista, algunas de las causas de esta postergación son las siguientes:
-Ansiedad ante la evaluación o miedo a fallar
-Perfeccionismo (si no será perfecto mejor no empiezo)
-Tareas poco claras o muy grandes
-Baja motivación o sentido del estudio
-Distractores (celular, redes, ambiente)
-Cansancio, estrés o saturación de actividades
Durante la charla, el licenciado Núñez también habló sobre algunas de las señales comunes y las consecuencias del aplazamiento, concluyendo que dejar todo para el último momento, pensar mucho en la tarea y no iniciarla provocará menor calidad en los trabajos, culpa, ansiedad, agotamiento, baja confianza, riesgo de abandono y rezago.
También comentó que esta práctica se ha asociado con distintos mitos: “para hacer algo se necesita estar motivado”, “se tiene tiempo de sobra”, “es mejor trabajar bajo presión”, “ si no se termina perfecto, no importa” y “cuando se es así ya no se puede cambiar”.
Ante este panorama, el ponente sugirió algunas estrategias que pueden favorecer la culminación de un trabajo
-Convierte la tarea en pasos pequeños
-Agenda momentos concretos para avanzar
-Pomodoro (método de gestión del tiempo) y bloques cortos
-Maneja emociones, no solo tiempo. Si parece ansiedad o aburrimiento nómbralo
-Reduce distractores
-Busca sentido y metas personales
-Apóyate en alguien y comparte tus metas semanales
Antes de concluir su participación, el especialista recordó que este problema se reduce con pequeños cambios, teniendo presente que la planeación le gana a la motivación. Por lo anterior, concluyó en que “es importante proteger tu tiempo y tener claro que avanzar con calma es mejor que correr con culpa”.
María Dolores Elizondo Alvarado