Un sempiterno legado de conocimiento e inspiración 

“La enseñanza es más que impartir conocimiento, 

es inspirar el cambio. 

El aprendizaje es más que absorber hechos,

 es adquirir entendimiento”.

William Arthur Ward

En los últimos días, la comunidad académica, estudiantil y científica de la FES Cuautitlán sufrió una pérdida irreparable, ocasionada por el deceso de los doctores Jorge Luis Tortora Pérez y Armando Sadajiko Shimada Miyazaka, dos grandes referentes de la Medicina Veterinaria y Zootecnia (MVZ), a nivel nacional e internacional. 

Con un amplio trabajo de por medio, cada uno forjó una relevante trayectoria profesional marcada por sus hallazgos e innovación, resultado de su incesante búsqueda de conocimiento, contribuyendo así a la consolidación de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Desde su quehacer científico y docente, ambos formaron decenas de generaciones que hoy los recuerdan como pilares de esta carrera. 

Doctor Armando Sadajiko Shimada Miyazaka, un referente en la nutrición animal

El doctor Armando Shimada fue un reconocido docente e investigador, que por más de 40 años fue líder y pionero en los estudios de nutrición animal, lo cual le valió el grado de profesor emérito de la FES Cuautitlán, el mayor honor existente para el personal académico de la Máxima Casa de Estudios del país. 

Su trabajo fue clave para la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Cuautitlán, al crear el posgrado en Ciencias en Nutrición Animal, en 1974. Entre sus logros más relevantes está la autoría del libro “Fundamentos de Nutrición Animal Comparativa”, esencial entre las y los alumnos de MVZ. 

Como parte de su trabajo, identificó plantas tropicales nutritivas con propiedades parasiticidas naturales, estableció la enzima deficitaria en bovinos e inductora de la acumulación de los pigmentos amarillos en su grasa, y registró internacionalmente el gen responsable de la codificación de dicha enzima, entre otros hallazgos.

Por todo lo anterior, fue miembro de la Academia Veterinaria Mexicana y la Academia Mexicana de Ciencias. Obtuvo el premio del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro, la presea “Carlos Luis De Cuenca”, de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España, el premio Estatal de Ciencia y Tecnología del Estado de México y la medalla al “Mérito Pecuario”, así como el nombramiento de Investigador Nacional  Emérito, por mencionar algunos logros. 

Doctor Jorge Luis Tórtora Pérez, miembro fundamental en la consolidación de la FES Cuautitlán 

Con la herencia del doctor Carlos Pijoan Aguadé, académico fundador de la entonces ENEP Cuautitlán y artífice de la investigación en esta entidad, al crear el Posgrado en Microbiología, el doctor Jorge Luis Tortora fue uno de los profesores más sobresalientes en el área de patología de ovinos y caprinos. Defensor de la primera unidad multidisciplinaria, se convirtió en un “maestro de maestros”, por su carácter mordaz, exigente y crítico en la formación de recursos humanos. 

En 1986 fue coautor del libro “Principales enfermedades de los ovinos y caprinos”, junto con el doctor Pijoan. Además, fue miembro fundador y presidente de la Asociación Mexicana de Técnicos Especialistas en Ovinocultura (AMTEO), vicepresidente de la Academia Veterinaria Mexicana A.C., así como precursor del Consejo Técnico Consultivo Nacional de Sanidad Animal (CONASA) y se desempeñó como asambleísta del Consejo Nacional de Educación de la Medicina Veterinaria y Zootecnia, A.C. (CONEVET). 

En reconocimiento a su importante labor en la salud animal, recibió la presea al Mérito Veterinario del Estado de México, en el año 2000. En la FES Cuautitlán fue impulsor de la multidisciplina, formando un grupo de trabajo entre Químicos Farmacéuticos Biólogos (QFB) y MVZ, encaminado a la farmacia veterinaria. Asimismo, ocupó distintos cargos, como coordinador de la carrera de MVZ y jefe de División de Ciencias Agropecuarias.

Reconocido por su trato amable y naturaleza alegre, el doctor Jorge Tortora deja una huella indeleble entre sus alumnos y compañeros académicos, quienes deberán continuar con su legado para mantener la grandeza de la Facultad que él enalteció con su labor. 

Sandra Yazmín Sánchez Olvera

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