Taller de Monstruos, un espacio para el arte y la canalización emocional entre las infancias

La cartonería es una técnica artesanal que consiste en modelar figuras a partir de papel y engrudo, la cual, en México, ha sido tradicionalmente asociada a la creación de alebrijes, catrinas y piñatas. Sin embargo, más allá de su valor estético y festivo, esta práctica tiene el potencial de actuar como contenedor y transformador de experiencias emocionales complejas. 

Precisamente desde este modelo de intervención, la técnica se ha convertido en un vehículo para la expresión. Ejemplo de esto fue el trabajo que desempeñaron alumnos de la licenciatura en Diseño y Comunicación Visual (DCV),  modalidad a distancia, a través del programa de Servicio Social (SS) “Fortalecimiento de Contenido para la Modalidad a Distancia e Investigación Académica”, dirigido por la doctora Marisol Juárez Cuéllar, académica de la FES Cuautitlán

Este proyecto tiene el objetivo de reconfigurar el diseño como una herramienta capaz de comunicar ideas, transmutar experiencias y así contribuir al desarrollo social. A partir de esta intención, el equipo de prestadores sociales y un grupo de alumnos tutorados elaboraron y llevaron a cabo el “Taller de Monstruos”, con infancias de la Casa Hogar Nazarenos IAP, ofreciendo una vía de expresión simbólica.

Y es que desde la figura de los “monstruos” las y los niños encontraron un lenguaje visual para externar emociones: miedos, frustraciones, alegrías y sueños, logrando resignificar sus propias vivencias. Además, la autogestión del equipo permitió adaptar sesiones dinámicas e inclusivas, atendiendo las necesidades específicas de cada grupo, en este caso infantes de acogimiento de instituciones. y personas con discapacidad. 

Un espacio de aprendizaje, crecimiento e imaginación

“El taller de monstruos es un espacio creativo, en que niñas y niños expresan sus emociones a través del arte: el dibujo y la cartonería. El proceso favorece  la libertad de creación, sin presiones, comparaciones ni modelos preestablecidos, permitiendo que cada participante explore su imaginación y construya su propio lenguaje artístico”.

Gabriela Navarrete, prestadora de SS

Para la aplicación de una metodología pertinente, los talleristas se capacitaron en la producción de la cartonería y en estrategias de acompañamiento emocional, fortaleciendo habilidades de sensibilidad y empatía, lo cual motivó su capacidad para responder asertivamente respecto a las necesidades de los demás.

Metodología

Contextualización

  • Acercamiento a técnicas artísticas
  • Diálogo sobre “¿Qué es un monstruo?”
  • Musicoterapia para conectar con las emociones

Bocetaje

  • Dibujo libre
  • Creación del personaje

Construcción

  • Empleo de cartonería con papel y engrudo
  • Modelado de la figura (estructura, capas y secado)
  • Pintura y acabados

Resignificación

  • Creación de espacios de diálogo para explicar las características del monstruo

En colaboración con la Casa Hogar Nazarenos IAP, durante cada sesión se incitó a las infancias al autoconocimiento, a fin de que exploraran, conectaran y reconocieran su sentir, validándolo en un ambiente basado en la confianza, empatía, escucha y el respeto mutuo. De esta forma, lograron crear lazos de comunicación afectiva  a partir de actividades lúdicas y artísticas.

Como parte de los resultados, las y los niños dejaron volar su imaginación al elaborar piezas únicas que reflejaron su mundo interior, desde temores y disgustos, hasta aquello que les brinda felicidad o les genera tranquilidad, incluso revelando algunos de sus intereses.

“Nosotros buscamos sembrar semillas para su futuro, y gracias a esta iniciativa los niños han mostrado mayor apertura para identificar sus emociones y expresarlas. Han aprendido a desenvolverse con seguridad y sin miedo a lo que comúnmente conocían como monstruos. Ahora son menos dispersos pero más entusiastas. ”

Equipo responsable de la Casa Hogar Nazarenos IAP

El éxito del proyecto pemitirá su replicabilidad y adaptación en otras instituciones dedicada a la educación; por lo que se están relacionando los trámites para beneficiar a estudiantes de otras comunidades. Los objetivos serán los mismos; sin embargo, la metodología se adecuará a los requerimientos de cada alumno.

Respecto a este espacio, los servidores sociales compartieron una reflexión sobre la importancia de comprender y generar entornos accesibles, seguros y funcionales para la autonomía e inclusión de las personas con discapacidades físicas, cognitivas, psicosociales y sensoriales.

El taller trascendió fronteras, en Estados Unidos un alumno replicó la metodología con sus familiares, logrando un producto final tangible, una mejor comunicación y el fortalecimiento de vínculos afectivos.

Cabe destacar que, durante la clausura de los talleres, los alumnos recibieron una plantilla de stickers y llaveros personalizados con sus creaciones, llevando consigo un recuerdo de su travesía personal y artística.

Se prevé que el alcance del proyecto siga creciendo, adaptándose a nuevos entornos y comunidades donde se pueda intervenir, utilizando el diseño y la cartonería como herramientas para enriquecer áreas pedagógicas y culturales.  

El papel de la tutoría como eje del taller

De acuerdo con la doctora Juárez Cuéllar, quien forma parte del Programa de Tutorías de la FES Cuautitlán, “El Taller de Monstruos” no solamente benefició a los prestadores que forman parte del SS, sino también a aquellos que son tutorados, pues es el resultado de las inquietudes y los saberes replicados en el ámbito laboral, puesto que el alumnado recibió una orientación continua.

Como parte del acompañamiento tutorial grupal e individual, se brindó apoyo a fin de que materializaran sus proyectos. Este proceso les permitió vincular su experiencia en el taller con su formación académica, así como con sus metas de vida. 

Para quienes al inicio tenían dudas sobre su futuro profesional, esta labor representó un punto de inflexión, ya que algunos talleristas se han integrado como docentes, reproduciendo lo aprendido y descubriendo en la enseñanza un camino que no habían contemplado al término de su etapa universitaria.

Por otro lado, quienes se dedicaban a la cartonería como un trabajo artesanal cumplió con  el  objetivo de compartir otro panorama de su conocimiento, el cual ha sido parte de un legado familiar, en la academia y otros centros sociales.

Integrantes del proyecto

Pedro César Miguel Miguel

Cecilia Gabriela Navarrete

Daniela Yazmín Medina

Fernanda Monserrat Pérez

Carlos Martínez Escalona

Frida Alondra Guzmán Ortiz

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